En medio de una generación que vive “pegada” a la pantalla, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Jesús Madueña Molina, llevó la voz de la educación pública a una mesa nacional convocada por la Secretaría de Educación Pública para debatir el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas.
El encuentro, encabezado por el subsecretario Ricardo Villanueva Lomelí y moderado por el periodista Ricardo Raphael, puso sobre la mesa una realidad preocupante: altos niveles de ansiedad, depresión y una creciente incapacidad de concentración entre estudiantes que han normalizado el consumo constante de contenido digital.
Durante la discusión, especialistas de instituciones como el Tecnológico de Monterrey y la Universidad de Guadalajara coincidieron en que el problema no puede recaer únicamente en las familias. La formación para el uso responsable de la tecnología debe ser estructural y compartida entre escuelas, autoridades e instituciones de salud.
Se advirtió que muchos jóvenes experimentan una falsa sensación de aprendizaje, estimulada por recompensas inmediatas y efectos neuroquímicos, sin que exista una verdadera apropiación del conocimiento. La falta de autorregulación —subrayaron— está impactando habilidades básicas como la lectura, la escritura y la concentración sostenida.
La conclusión fue contundente: no se trata de demonizar la tecnología, sino de educar para convivir con ella sin perder el control. En la era digital, formar carácter y pensamiento crítico es tan urgente como enseñar cualquier asignatura.
