Un jurado en Australia declaró culpable este lunes a Erin Patterson, de 50 años, por el asesinato de tres familiares y el intento de homicidio de un cuarto, luego de servirles una comida contaminada con setas venenosas. El caso, ocurrido en Leongatha, al sureste de Melbourne, ha conmocionado al país por los detalles del engaño y la premeditación.
Las víctimas eran los exsuegros de Patterson, Gail y Donald Patterson, y Heather Wilkinson, hermana de Gail. Ian Wilkinson, esposo de Heather, fue el único sobreviviente. Todos fueron invitados a un almuerzo en el que se sirvieron sándwiches de ternera Wellington con setas tóxicas. La acusada afirmó ser inocente y dijo que las muertes fueron accidentales.
Durante el juicio, la fiscalía sostuvo que Patterson inventó tener cáncer para convencer a las víctimas de asistir al almuerzo. Ella habría comido una porción no contaminada, y luego fingió estar enferma para desviar sospechas.
El proceso judicial se extendió por 10 semanas y atrajo gran atención mediática. Patterson, representada por un equipo legal de alto perfil, fue la única testigo de su defensa, argumentando que su mentira sobre el cáncer tenía como objetivo buscar apoyo emocional.
Aunque aún no se ha dictado sentencia, Patterson enfrenta una posible condena de cadena perpetua. El veredicto del jurado fue emitido tras una semana de deliberaciones.
