El puerto de Mazatlán enfrenta un cambio acelerado en su dinámica inmobiliaria ante el crecimiento de plataformas de renta temporal como Airbnb. De alrededor de mil alojamientos registrados en 2021, se proyecta que la cifra supere los seis mil para 2026, concentrando más del 80 por ciento del mercado de alquiler de corta estancia.
La doctora Yessika Mariana Cebreros Millán, docente de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explicó que este fenómeno responde a un cambio en el comportamiento de los visitantes, así como a un proceso que se remonta al auge inmobiliario entre 2006 y 2016, cuando se detonó la construcción de vivienda y desarrollos residenciales que hoy son utilizados como inversión para renta temporal.
Detalló que, incluso en contextos donde se anticipaba una baja en la afluencia turística, los indicadores muestran lo contrario. Durante el Carnaval Internacional de Mazatlán 2026, el 88 por ciento de las habitaciones de hotel registraron ocupación, mientras que entre el 25 y 30 por ciento de los visitantes optaron por alojarse en plataformas digitales.
El atractivo de este modelo radica en sus costos más accesibles y la flexibilidad que ofrece, al permitir hospedar a más personas en viviendas con varias recámaras y menos restricciones. No obstante, también implica retos, ya que el incremento en la demanda ha generado un alza en los precios de renta, pasando en algunos casos de cuatro mil a seis mil pesos, lo que impacta el valor del suelo y limita el acceso a la vivienda para la población local.
Además, este crecimiento representa una presión para el sector hotelero, al competir en condiciones distintas frente a un esquema con menor regulación.
Ante este panorama, especialistas advierten la necesidad de implementar mecanismos de regulación que permitan equilibrar el desarrollo turístico con el acceso a la vivienda, tomando como referencia medidas aplicadas en Ciudad de México para el control de alojamientos en plataformas digitales.
