Ciudad de México.- La fiesta apenas comienza para la Selección Mexicana. Tras vencer 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026 y conseguir por primera vez una victoria en un debut mundialista, el equipo dirigido por Javier Aguirre ya tiene la mira puesta en su siguiente desafío: Corea del Sur.
El triunfo en el Estadio Azteca permitió al Tricolor colocarse en una posición favorable dentro del Grupo A, gracias a los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, quienes hicieron estallar a miles de aficionados que llenaron el inmueble en una noche histórica para el futbol mexicano.
Sin embargo, no todo fueron buenas noticias. El defensa César Montes fue expulsado en los minutos finales del encuentro y será baja para el próximo compromiso mundialista, obligando al cuerpo técnico a replantear la zaga para enfrentar a una de las selecciones más competitivas de Asia.
Otro de los nombres que acaparó los reflectores fue el de Gilberto Mora. Con apenas 17 años, el juvenil mexicano hizo historia al convertirse en uno de los jugadores más jóvenes en debutar en una Copa del Mundo, consolidándose como una de las grandes promesas del futbol nacional.
La actuación de Raúl Jiménez también fue motivo de celebración. El delantero marcó uno de los goles del triunfo y rompió una larga sequía personal en Copas del Mundo, reafirmando su liderazgo dentro del equipo en un momento clave para la selección.
Aunque México sumó tres puntos importantes, analistas y aficionados coinciden en que el equipo aún tiene aspectos por corregir. La superioridad numérica durante buena parte del segundo tiempo no se reflejó completamente en el marcador, por lo que el duelo ante Corea del Sur será una prueba más exigente para medir el verdadero nivel del conjunto mexicano.
El próximo partido del Tri se disputará el 18 de junio en Guadalajara. Una victoria podría acercar significativamente a México a los octavos de final y mantener viva la ilusión de una actuación histórica en el Mundial que se celebra en casa.
Por ahora, la afición disfruta el momento. México rompió una maldición de décadas, ganó cuando más lo necesitaba y arrancó la Copa del Mundo con el pie derecho. Pero en el Mundial no hay tiempo para celebrar demasiado: el siguiente reto ya está en el horizonte.
