Mazatlán, Sinaloa. — El trabajo conjunto entre el Gran Acuario Mazatlán Mar de Cortés, el Centro de Investigaciones Oceanográficas (CIO) y autoridades ambientales ha permitido alcanzar un hito en materia de conservación: mil rescates exitosos de fauna silvestre atendidos a través del Hospital de Fauna, consolidando una red de protección de la biodiversidad en el noroeste del país.
El proyecto inició el 17 de julio de 2023 con la atención de un halcón peregrino y, desde entonces, ha evolucionado hasta convertirse en un sistema integral de colaboración con la SEMARNAT, la PROFEPA y redes de varamientos, además de la Dirección de Bienestar Animal.
Principales resultados del programa
- 1,000 animales atendidos de 12 categorías (aves, mamíferos y reptiles)
- 65% de los ingresos corresponden a aves
- Especies más atendidas:
- Pato pichichín (154)
- Tlacuache (120)
- Iguana verde (67)
- Pelícano pardo (62)
- Diversas especies de loros protegidos
- 45.4% de los ejemplares fueron reintroducidos a su hábitat natural
- Más del 21% continúa en procesos de rehabilitación especializada

La ciudadanía, pieza clave
El director general del Gran Acuario, Simon Norris, destacó que más del 50% de los rescates provienen directamente de la ciudadanía.
“Muchas personas encuentran animales heridos en calles, jardines o viviendas y los traen con confianza al Acuario, donde reciben atención veterinaria especializada y una segunda oportunidad para regresar a su entorno natural”, señaló.
El resto de los casos proviene de operativos, aseguramientos y reportes oficiales, lo que refleja una red de colaboración entre sociedad e instituciones.

Crecimiento sostenido
El programa ha mostrado un incremento constante:
- 2023: 15 rescates
- 2024: 318 rescates
- 2025: 546 rescates
- 2026 (enero-abril): 121 rescates
Un modelo de conservación en expansión
El Hospital de Fauna Silvestre del Gran Acuario se consolida como un referente en atención, rehabilitación y conservación de especies, fortaleciendo el papel de Mazatlán como un punto estratégico en la protección de la vida silvestre.
Autoridades y especialistas coinciden en que este modelo demuestra que la conservación efectiva es posible cuando existe coordinación entre ciencia, instituciones y ciudadanía.
