Filosofía Marismeña

SELECTIVIDAD DE PAREJA

MDH Ramón Larrañaga Torróntegui

La cultura y el comportamiento biológico de la mujer fue controlado por el  instinto natural de todas las especies, sin embargo la modernidad va transformando los valores culturales colocando a la mujer en el mismo nivel de dominio y sumisión en la relación de pareja. Muchos pueden argumentar que son causa y efecto de un proceso de empoderamiento femenil, otros que es una conspiración de los mismos hombres que gustan en ser sumisos. Lo que está a la vista incuestionable  es que es parte del progreso, de la igualdad de género. Ellas hacen desafiar los controles sociales, culturales.

Lo que debita esta situación, es el hecho que existen mujeres que mal interpretan la situación y abusan de ello, considerándolo un proceso legal. Existe un vacío en el cual se debate entre los propósitos, las deficiencias, causas, entorno, valores, equidad. Existen mujeres que desafían la cultura del control familiar y no sienten que necesiten protección de un hombre para desarrollarse. Este vacío, hay que tenerlo presente para estudiarlo y comprender lo que es útil y lo que está escapando en lo cultural, biológico, psicológico para la humanidad. Tal vez sea sano y, muy importante tanto para el hombre como la mujer establecer nuevos  límites de convivencia familiar sin luchar en forma despiadada por tener el poder dentro del hogar.

Las mujeres tienen la tendencia en preferir hombres más altos que ellas, mientras que el hombre las selecciona unos cuantos centímetros menos que su estatura. Seleccionar una mujer mayor de edad que el varón es un símbolo de estar dispuesto a ser dominado. Ambas características son parte de una cultura. La mujer lo prefiere mucho más alto que ella. Afortunadamente la sociedad está dando un giro en este aspecto. En el reino animal el macho en los mamíferos es mucho más grande en todos los aspectos, físicamente, fuerza, garras, dientes. La pregunta obligada es ¿Por qué? La mujer moderna se ha convertido en competidora del hombre y en muchos casos termina en dominarlo, si es ella la que escoge que su pareja sea una persona más alta, fuerte con características dominantes sobre otros competidores.

Las mujeres no seleccionan hombres torpes, inocentes, sino que los prefieren vagos, extrovertidos y, terminan por dominarlos ya estando dentro de la relación amorosa. Los prefieren en esta forma por un mensaje genético que las alerta en que ese tipo de persona las puede proteger, ser un buen proveedor. Lo que complica la situación es este cambio en la mentalidad de la mujer cuyo desenvolvimiento en la sociedad la convierte en su propia proveedora, lo que implica debe adaptarse a situaciones diferentes a las aprendidas en el hogar. Cuando visualiza al hombre que la atrae, se hace notar ante sus ojos y lo lleva al terreno que ella elige. Ella viene dotada de la percepción sensorial y es capaz en desarrollar un sentido instintivo el cual reconoce de inmediato al hombre que desea, al que puede dominar y no solo eso, sino que intuye sus temores.

 La preferencia por que el hombre sea más grande en estatura, va a la baja al participar la mujer en el terreno dominante llegando incluso a sentirse auto suficientes para proteger su familia sin necesidad de tener a un hombre como pareja, lo que a muchas de ellas las ha convertido en personas agresivas en contra de su pareja. La mujer débil usa sus encantos sexuales para dominar la situación en el hogar. El escenario de poder y dominio actualmente va quedando atrás por cuestión biológica, psicológica y hoy es común observar mujeres a las que ya no les importa al seleccionar su hombre el tipo de genes que mejoren su familia. El deseo de la mujer moderna, es el hombre medio exitoso en los negocios al cual puedan dominar, hacerlo cambiar en beneficio propio. Van quedando atrás, las relaciones románticas que determinaban la elección ante el empuje de la mujer que razona, interactúa en lo económico y conscientemente elige su proyecto de vida a veces deseando y en otras utilizando.

La mujer ha cambiado, ya no lo elige por atractivo o medianamente (No tan tirado a la calle). Anteriormente la mujer seleccionaba a su pareja y se sometía, buscaban que las dominaran y si esta situación no acontecía terminaban por abandonarlo. Hoy, es diferente ellas dominan la relación y compensan a quien se deja dominar dotándolo de descendencia. No hay estudios que permitan a largo plazo en costo genético lo que esto vaya a ocasionar a la humanidad por la forma en la que se está llevando a cabo este patrón de conducta. Una mujer más agresiva, menos tolerante que desea crecer, ser reconocida y abandona a su pareja si no se lo permite. Es una nueva manera de comportarse y de actuar en sociedad.

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