El acceso al CEJCUDE de Mazatlán —antes Cereso— se ha vuelto prácticamente intransitable debido a los enormes charcos, cráteres y acumulaciones de lodo que cubren la vialidad. La situación afecta a diario a familiares de personas privadas de la libertad, trabajadores del centro y habitantes de las comunidades ubicadas al fondo, como El Habalito del Tubo.
Un lector compartió un video que muestra el viacrucis que implica atravesar esta zona, incluso en automóvil. El deterioro es tan severo que los camiones del transporte público han dejado de entrar, obligando a decenas de personas a caminar entre fango y charcos para poder llegar al reclusorio o a sus hogares.
A pesar de que esta problemática fue denunciada desde hace meses, el Ayuntamiento de Mazatlán no ha intervenido. Incluso la regidora Maribel Chollet Morán expuso recientemente el estado crítico del acceso, pero las autoridades municipales siguen sin actuar.
Familias, vecinos y trabajadores señalan que el gobierno municipal no escucha a la ciudadanía, aun cuando se trata de una vía esencial para una institución activa y para una comunidad que depende diariamente de este camino para su movilidad.
