La lucha contra el rezago educativo en México sumó un nuevo frente con la firma de un convenio nacional que busca alfabetizar a más de 100 mil personas antes de agosto, con la participación directa de estudiantes universitarios como parte de su servicio social.
En este acuerdo participaron la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), en un acto realizado en el Salón Iberoamericano de la dependencia federal en la Ciudad de México. Entre los asistentes estuvo el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Jesús Madueña Molina, quien se sumó al compromiso institucional para impulsar esta estrategia educativa a nivel nacional.
El objetivo es movilizar a miles de estudiantes universitarios para que participen directamente en labores de alfabetización dirigidas a jóvenes y adultos que no han concluido su educación básica, en una acción que busca cerrar brechas históricas de acceso al conocimiento.
Durante el encuentro se destacó que el rezago educativo sigue siendo uno de los grandes desafíos del país. De acuerdo con el INEA, cerca de 4 millones de personas mayores de 15 años en México aún no saben leer ni escribir, lo que representa alrededor del 3.8 por ciento de la población.
Ante este panorama, el director general del INEA, Armando Contreras Castillo, señaló que la alfabetización requiere acciones coordinadas entre instituciones educativas y la sociedad, por lo que se impulsa la estrategia nacional “Alfabetización para el Bienestar Compartido”, con la finalidad de ampliar las oportunidades educativas para quienes han quedado fuera del sistema escolar.
Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, destacó que las universidades tienen un papel fundamental en este esfuerzo, al promover que el servicio social de los estudiantes se traduzca en una acción concreta para transformar vidas mediante la enseñanza de la lectura y la escritura.
La meta planteada busca que cada universitario participante contribuya directamente a enseñar a leer y escribir al menos a una persona, reforzando así el papel social de las instituciones de educación superior y su vínculo con las comunidades que enfrentan mayores rezagos educativos.
