Mazatlán atraviesa la peor temporada de Semana Santa de los últimos 50 años, marcada por una caída histórica en la afluencia turística que ha golpeado severamente la economía local. La urgencia por recuperar al turismo regional y garantizar la seguridad en carreteras se ha convertido en una prioridad para evitar un colapso mayor en el puerto.
En Mazatlán, sectores productivos coinciden en que la reciente temporada vacacional dejó cifras alarmantes, muy por debajo de cualquier registro en décadas. La baja llegada de visitantes, principalmente de estados como Durango, Nuevo León, Sonora, Chihuahua y Jalisco, ha evidenciado una crisis que ya impacta directamente a hoteles, restaurantes, comerciantes y transportistas.
El dirigente transportista, Mariano Ortega, advirtió que esta situación no es aislada, sino consecuencia directa de la percepción de inseguridad en las carreteras, lo que ha desmotivado a miles de turistas que tradicionalmente viajaban por vía terrestre.
“El tema de la crisis económica básicamente en Mazatlán es porque ha caído en gran medida la demanda turística, y ha caído precisamente porque hay una percepción de inseguridad en las carreteras”, señaló.
La gravedad del panorama se refleja en el cierre de negocios y la paralización de unidades de transporte turístico. En el caso de las pulmonías, entre un 10 y 12 por ciento se encuentran fuera de servicio, ya que sus propietarios no cuentan con recursos para mantenimiento.
A pesar de la magnitud de la crisis, Ortega criticó que no existe una estrategia clara por parte de los tres niveles de gobierno para recuperar la confianza de los visitantes. Tampoco hay incentivos como descuentos en casetas o campañas efectivas de promoción dirigidas al turismo regional.
Además, cuestionó las cifras oficiales sobre ocupación hotelera, asegurando que no corresponden con la realidad que viven los sectores económicos, donde cada semana más negocios bajan cortinas o limitan sus operaciones a fines de semana por la falta de clientes.
Ante este escenario, el llamado es urgente: implementar una política pública integral que garantice seguridad carretera, mejore la percepción del destino y reactive la llegada de turistas. De lo contrario, advierten, Mazatlán podría enfrentar una crisis económica aún más profunda en los próximos meses.
