En medio de una prolongada desaceleración económica que ya supera los 20 meses en Sinaloa, el puerto encuentra un respiro en los fines de semana. Así lo afirmó la presidenta de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Mazatlán, Francis Cázares Oliveros, quien reconoció que, aunque la recuperación es lenta, los periodos cortos de descanso y celebraciones han permitido reactivar parcialmente la actividad económica.
Durante el más reciente fin de semana, impulsado por el asueto del Día del Maestro, Mazatlán alcanzó una ocupación hotelera cercana al 70 por ciento, mientras que restaurantes reportaron niveles de operación de hasta el 80 por ciento. “No estamos al 100 por ciento como quisiéramos, pero sí vimos movimiento y eso es positivo”, destacó.
Sin embargo, el panorama general sigue siendo complejo. Cázares Oliveros advirtió que la economía estatal continúa contraída, lo que ha provocado el cierre de más de 900 empresas en Mazatlán y más de 5 mil en todo Sinaloa. “Ya son muchos meses y cada vez es más difícil sostener los negocios; hay quienes generan menos de lo que gastan en nómina”, subrayó.
A pesar de ello, el sector empresarial no baja la guardia. La estrategia, dijo, está en aprovechar cada oportunidad para atraer visitantes: desde “puentes” escolares hasta temporadas vacacionales y eventos especiales. Incluso, Canaco prepara una gira de promoción en la Comarca Lagunera para reforzar la llegada de turismo nacional.
En ese sentido, adelantó que ya se registran reservas alentadoras para los próximos meses. Para finales de mayo se proyecta nuevamente una ocupación del 70 por ciento; en verano, julio ya alcanza entre el 50 y 60 por ciento de reservaciones, mientras que el periodo del Mundial podría representar una oportunidad adicional para captar turistas que busquen destinos alternativos.
Otro factor clave será la conectividad aérea. A partir del 1 de junio, Mazatlán contará con una nueva ruta directa hacia Querétaro, con tres frecuencias semanales, lo que podría fortalecer la llegada de visitantes.
No obstante, el reto sigue siendo mantener la estabilidad sin elevar demasiado los costos. Las tarifas hoteleras se mantienen “conservadoras”, con el objetivo de sostener la ocupación durante una temporada larga como el verano y comenzar, eventualmente, una recuperación más sólida.
“Todos los sectores estamos viviendo una situación complicada. No hay certeza de cuándo podremos hablar de una verdadera recuperación, pero tenemos que seguir reinventándonos”, enfatizó.
Hoy por hoy, los fines de semana se han convertido en el salvavidas de Mazatlán: pequeños repuntes que, aunque insuficientes para revertir la crisis, mantienen viva la esperanza de un repunte económico más consistente en el corto plazo.
