En plena temporada vacacional, el Aeropuerto Internacional Rafael Buelna, administrado por el Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA), enfrenta una crisis operativa debido al mal estado de su pista de aterrizaje, donde se han formado grandes baches por la falta de mantenimiento adecuado.
Esta situación ha provocado retrasos de hasta cinco horas y cancelaciones de vuelos en distintas aerolíneas, afectando tanto salidas como arribos, y generando un fuerte malestar entre los pasajeros, quienes se quejan del riesgo que representa viajar en estas condiciones, además del alto costo de los boletos y del TUA (Tarifa de Uso de Aeropuerto), que consideran excesivo e injustificado.
Imágenes tomadas por el propio personal del aeropuerto confirman el deterioro de la pista, lo que ha encendido alertas sobre la seguridad de las operaciones aéreas. Trabajadores también han manifestado su preocupación, al igual que usuarios que se han visto varados durante horas sin una respuesta clara por parte de las autoridades aeroportuarias.
En un aeropuerto internacional de esta magnitud, y que forma parte de una red concesionada como OMA, no deberían suceder este tipo de fallas graves, especialmente cuando está en juego la vida de los pasajeros y la imagen turística del destino.
Mazatlán, que ya ha visto una disminución en el flujo de visitantes en los últimos meses, podría enfrentar un impacto aún mayor en su economía local si no se atiende con urgencia este problema. Hasta el momento, no se ha informado de manera oficial sobre acciones correctivas ni sobre una fecha tentativa para resolver las fallas en la pista.
