Filosofía marismeña

ABORTO

MDH Ramón Larrañaga Torróntegui

Interrumpir un embarazo ha sido causa de múltiples reflexiones a través de la historia, obviamente al significar la muerte, sacrificar un feto. Se asume que es voluntaria en algunos países. Muchas mujeres se ven acosadas por las dificultades que se presentaran en su vida y al no encontrar salida lo toman como alternativa. Cuando se es joven frecuentemente las obligan ya sea su pareja o familia. En el fondo hay miedo, violencia, mujeres maltratadas o son despedidas del trabajo. La naturaleza femenina no puede ser borrada por leyes, es ilógico, absurdo. La educación sexual del género es primordial. La vida que lleva dentro tiene derechos. Las clínicas que se dedican al aborto son un negocio boyante, matan por dinero, no por salud. Hay secuelas psicológicas, alteraciones en el deseo sexual, esterilidad posterior. Una realidad que se oculta, un silencio sospechoso del estado.

Autorizar hacerse un aborto, no es nuevo. El código Hamurabi, siglo 23 a.C. permitía a las solteras practicarlo y prohibía a las casadas el hacerlo. Sócrates y Aristóteles  lo aceptaban en el caso de que la madre contara con muchos hijos, dejándoselo a voluntad de la madre. Mientras que Platón insistía en que la mujer mayor de 40 años era necesario. Por su parte el padre de la medicina Hipócrates lo prohibía en base al juramento, los cristianos por el derecho a la vida no solo del feto, sino del niño.  Los remedios para abortar son antiguos, variados, complejos. Unos logran mediante contracciones uterinas como la hormona oxitocina, los alcaloides del cornezuelo de centeno, la quinina, aceites como el apiol y sabina. Buscaban que la contracción uterina expulsara al feto. Se uso la estricnina, nicotina, fisostigmina, la prostignina que actúan sobre el sistema nervioso central y periférico.

En los pueblos recomendaban el perejil mismo que se utilizaba desde la antigüedad como diurético pero contrae el útero. La planta de sabina de la cual se extraía un aceite con sabor picante, esta producía una intensa inflamación gástrica, genito urinaria, convulsión y a veces muerte de la madre sin expulsión del feto. Ingerir el aceite de tujón, hierba buena, tanaceto, ajenjo, árnica, ruda, romero, azafrán, hojas tallos de diferentes plantas. En Inglaterra ingerían la nuez moscada combinada con cerveza. La hierba buena fue lo más usado en México cuya menta tiene una acción convulsionante, produce arritmia cardiaca, perdida del conocimiento.

También se uso el romero combinado con cerveza, alcanfor. El helecho macho muy toxico por cierto y puede producir ceguera, alteración cardiaca y renal, antes era utilizado para las lombrices pero a alguien se le ocurrió y adquirió fama para el aborto lo mismo el laurel rosa, el aceite de madera de cedro, la resina de los pinos, el azafrán seco sumamente toxico y ponía amarilla a la persona confundiéndose con una ictericia.

Usaron el aceite de ricino, aloe, nicotina, estricnina, quinina y las inyecciones de oxitocina. Probablemente murieron millones de mujeres por los efectos letales de todos estos remedios caseros ya sea por intoxicación, hemorragias, anemias, uremias, trombocitopenias, paros cardiacos, degeneración grasa del hígado, destrucción del riñón o intoxicación por los metales, sales. Finalmente llego la inyección  y pastilla del permanganato de potasio dando origen a intoxicaciones y muerte, así como ulceraciones vaginales, quemaduras graves en cavidad uterina.

Se usaron ácidos como el del vinagre, también jabones, el kerosene en ducha vaginal, amoniaco, formol. Las seis dosis que consistía en aceite de ricino oral, enema jabonoso de un litro, una ampolleta de quinina al mismo tiempo de 5 mililitros vía endovenosa y otra de dos vía intramuscular, esta última con repetición en dosis cada dos horas hasta completar seis. Abortaba o fallecía.

Se buscaba desprender el huevo y para ello se usaron sustancias que provocaran congestión y hemorragia como el arsénico, fosforo, clorato de potasio, acido oxálico. Sustancias que pasaran por la sangre produciendo la muerte del feto y su posterior expulsión como el óxido de carbono, cloroformo, alcohol. Usaron metales como el fosforo, mercurio, cobre, plomo, bicromato de potasio mismos que logran pasar la placenta. Posteriormente una inyección directa dentro de la placenta, en el líquido amniótico conocido como el aborto terapéutico. Muchos de estos procesos no solo mataron al feto sino que se llevaron a la madre con él.

En los 60s se metía una sonda con una varilla metálica la cual pasaba por el cuello uterino y se dejaba de tres a cinco días, se dejo de usar por el alto grado de contaminación que ocasiono y la muerte de miles de mujeres por perforación (Peritonitis, Septicemia, abscesos pélvicos, necrosis). Para los 80s se usaba la aspiración mediante el vacio, este se fue quedando para abortos tempranos de menos de siete semanas.  Aparecen las prostaglandinas: Las mujeres inician auto medicándose y los niños empezaron nacer con parálisis facial completa, anormalidades digitales, craneales.

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