El gobierno de Estados Unidos oficializó la imposición de un arancel del 17 por ciento a las importaciones de tomate fresco mexicano, una medida que ha generado preocupación entre productores agrícolas y exportadores de ambos lados de la frontera.
Esta decisión representa la cancelación del acuerdo de suspensión vigente desde 2019, mediante el cual ambos países habían pactado evitar estos aranceles. La razón principal que argumentó el Departamento de Comercio estadounidense fue que los tomates mexicanos están ingresando al mercado a precios que consideran “injustamente bajos”, afectando la producción nacional.
Ante esto, autoridades mexicanas, encabezadas por la Secretaría de Economía y la Secretaría de Agricultura, calificaron la medida como desproporcionada e injusta, y anunciaron que ya se encuentran trabajando en alternativas para proteger al sector agrícola, así como en buscar canales diplomáticos y legales para revertir esta decisión.
El impacto económico de esta medida no solo afectará a los productores mexicanos, que exportan más del 50?% de su cosecha al mercado estadounidense, sino también a los consumidores en EE.?UU., donde se anticipa un aumento en el precio del tomate y productos derivados, como salsas, jugos y alimentos procesados. México también analiza posibles contramedidas y la diversificación de mercados internacionales para amortiguar las pérdidas.
