El Observador Marismeño
En política, la forma es fondo. Y los colores son parte esencial de esa forma.
A un año de que Estrella. Palacios asumió la presidencia municipal de Mazatlán, hay un detalle que pasa inadvertido para muchos pero que grita un mensaje claro: los tonos guinda —el color oficial de Morena, partido que la llevó al poder— prácticamente han desaparecido de la comunicación institucional.
En su lugar, predominan ahora los blancos, dorados y magentas suaves, una paleta mucho más neutra y alejada de la identidad partidista con la que llegó al cargo.
¿De dónde venimos y dónde estamos?
No hay que olvidar que Palacios jamás hubiera alcanzado la presidencia postulada por otro partido político. Morena fue la plataforma que le dio el impulso para vencer a estructuras tradicionales y llegar al cargo.
Sin embargo, hoy su gobierno —con una nómina de más de dos mil empleados— apenas cuenta con una sola morenista visible: la regidora Fabiola Torres. El resto del gabinete se nutre de ex priistas, ex panistas, amigos personales y personas cercanas a su círculo familiar.
El mensaje es contundente: la administración municipal está despartidizada… pero no necesariamente profesionalizada. Porque el segundo gran signo que deja ver este primer año de gobierno es la falta de experiencia técnica y de preparación de varios integrantes del gabinete. Esa debilidad se nota en la forma en que enfrentan manifestaciones, conflictos gremiales y decisiones impopulares.
Forma y fondo: la estrategia detrás del rebranding
Quitar el color guinda no es casualidad. Es un movimiento que busca marcar distancia con el partido y enviar la señal de que el gobierno es “para todos”. Es, en términos de marketing político, un rebranding: salir del marco partidista y presentarse como un gobierno ciudadano, moderno y abierto.
Pero este cambio estético no sustituye la exigencia de capacidad técnica y visión estratégica. Los conflictos urbanos, las obras mal planeadas y la falta de diálogo con grupos sociales no se resuelven con un nuevo color de logotipo.
Reflexión final
La política no se hace solo con ideales; también con símbolos. El guinda que se va no es solo un tema gráfico: revela una desconexión con la militancia que llevó al triunfo y un viraje hacia alianzas personales y pragmáticas.
La pregunta es si esta apuesta por la imagen neutral y el gabinete de confianza será suficiente para enfrentar los retos técnicos y sociales que Mazatlán ya vive cada día.
¿El cambio de colores será también un cambio de rumbo… o solo maquillaje para un gobierno sin brújula?
